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Un equipo ganador es más que un conjunto de estrellas

Seguramente te ha pasado. Sales de una junta convencido de que tienes un equipo extraordinario: directores inteligentes, especialistas con gran experiencia y personas que cualquier empresa quisiera contratar.


Sin embargo, pasan los meses y la competencia vuelve a adelantarse. Lo más desconcertante es que al observarla de cerca, descubres que su gente ni siquiera parece tan brillante.


Las estrellas no siempre están en el equipo ganador. En la imagen, un equipo de futbol anota gol en la copa del mundo.
La inteligencia colectiva es más poderosa que el talento individual

¿Por qué ocurre?


El investigador Meredith Belbin encontró una explicación al estudiar grupos de alto desempeño. La llamó Síndrome de Apolo [1]: cuando un equipo reúne demasiadas personas sobresalientes, puede aparecer una competencia silenciosa por demostrar quién tiene la mejor idea.


Se discute más, se escucha menos, hay parálisis por análisis, debates destructivos, se cuidan espaldas, y las decisiones llegan tarde. La solución está en ejercer liderazgo coordinando, diversificando roles, estableciendo reglas de juego claras y premiando el éxito colectivo.


Décadas después, investigadores del MIT demostraron algo sorprendente: el factor que mejor predice el desempeño de un equipo no es el talento individual, sino su inteligencia colectiva [2]. Los equipos que ganan son aquellos donde existe confianza, todos participan y las ideas se construyen entre varios, en lugar de competir de manera nociva entre sí.


La historia está llena de ejemplos. En el Mundial 2002 de la FIFA, la selección de Francia, campeona del mundo y de Europa, llegó con figuras como Zinedine Zidane y Thierry Henry. Era favorita absoluta, pero terminó eliminada en la primera ronda sin anotar un solo gol, ¡increíble!


En los negocios, Boeing ofrece una lección contundente. La compañía reunía algunos de los mejores ingenieros y directivos de la industria aeroespacial. Sin embargo, las investigaciones posteriores a la crisis del 737 MAX evidenciaron fallas de comunicación entre áreas, presión por cumplir objetivos, información que no fluía adecuadamente y decisiones tomadas de forma aislada. El talento nunca estuvo en duda; el problema fue que la organización dejó de funcionar como un solo equipo.


Como líder, quizá la pregunta más importante no sea si necesitas contratar personas más capaces, tal vez debas preguntarte si quienes ya trabajan contigo saben pensar, decidir y ganar juntos. Porque al final, la competencia rara vez enfrenta individuo contra individuo, siempre enfrenta equipo contra equipo.


Por último y para poner esto en mayor perspectiva, te doy esta fórmula:


Rendimiento de Equipo = (Talento promedio) x (Conectividad colectiva)


Si tus estrellas tienen un talento de 10, pero su conectividad por problemas de comunicación e integración es de 0.2, tu rendimiento real es de 2. Un equipo con talento de 6 y una conectividad del 0.9 alcanza un 5.4. El sistema promedio vence al genio aislado por pura eficiencia matemática.


Si esta idea te hizo pensar en tu organización, compártela. Probablemente la siguiente ventaja competitiva no llegue con un nuevo talento, sino con una nueva forma de trabajar juntos.


Extra: ¿Tienes una nómina, o tienes un equipo?


[1] BELBIN. (1981). Belbin Apollo Teams

[2] MIT Center for Collective Intelligence. (2006). Measuring Collective Intelligence

Un equipo ganador es más que un conjunto de estrellas

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